Firma del Tratado
Los delegados alemanes entran en la Galería de los Espejos – discurso del presidente de la Conferencia – El momento de la firma
Versalles 28 (5,50 tarde)
En los sitios que ocupan los plenipotenciarios se han puesto unos programas recuerdo de la paz de Versalles.
Los periodistas alemanes, que ostentan la cruz de Hierro, están mezclados con sus colegas aliados en el lugar reservado a los periodistas.
A las tres todos los plenipotenciarios están en sus puestos y se produce un silencio emocionante.
Monsieur Martin, director del Protocolo, sale del salón y regresa algunos minutos después precediendo a los plenipotenciarios alemanes, seguidos de sus secretarios.
A las tres y ocho minutos Muller y Bell, que están densamente pálidos, inclinan ligeramente la cabeza y toman asiento en sus puestos.
Antes de la entrada de los plenipotenciarios alemanes la Guardia republicana había envainado los sables.
Monsieur Clemenceau, que presidía, teniendo a Wilson a su derecha y a Lloyd George a su izquierda, declaró abierta la sesión y pronunció la siguiente alocución: “Señores: Se abre la sesión sobre las condiciones del tratado de paz entre las potencias aliadas y asociadas y el Imperio alemán. El acuerdo está hecho y el texto redactado. El presidente de la Conferencia certifica que el texto que va a ser firmado está conforme con el texto de los ejemplares entregados a los delegados alemanes. Las firmas se van a poner al pie del texto original. Estas firmas valdrán como un compromiso irrevocable que será cumplido y ejecutado en su integridad en todas las condiciones fijadas. En esas condiciones tengo el honor de invitar a los plenipotenciarios alemanes a que se sirvan poner sus firmas”.
Los dos plenipotenciarios alemanes se ponen en pie y se dirigen a la mesa, firmando primero el Sr. Muller y después el Sr. Bell, volviendo a sus puestos silenciosamente.
Acto seguido, Wilson, seguido de los miembros de la delegación americana, firman y vuelven a sus asientos, sonriendo.
Lloyd George y la delegación británica firman a continuación, y siguen después los señores Clemenceau, Pichon, Klotz, Tardieu y Jules Cambon, a los que sigue la delegación italiana, formada por los señores Sonnino, Imperiali y Crespi.
La Delegación japonesa cierra la firma de las grandes potencias y comienzan a firmar las potencias de intereses limitados.
Comienza la Delegación de Bélgica y detrás de ella Bolivia, Brasil, Grecia, etc. La última firma es la de los representantes del Uruguay, que termina a las tres y cuarenta minutos de la tarde.
Monsieur Clemenceau se levanta de nuevo y dice: “Las condiciones de paz entre los aliados y asociados y Alemania están firmadas. Se levanta la sesión. Se ruega a los delegados aliados que sirvan esperar”.
Los delegados alemanes, conducidos por los agregados del Protocolo abandonan el salón.
(…)
Un mensaje de Wilson – Justifica en él las duras condiciones impuestas a Alemania
París 28 (11 noche)
Mister Wilson ha publicado un mensaje en el que declara que el tratado de paz está firmado y ratificado, y que, si los términos del mismo son observados por completo y con sinceridad, constituirá un privilegio en el nuevo orden de cosas del mundo.
“Es un Tratado –dice el mensaje- duro, en lo que se refiere a los deberes y las penalidades de Alemania; pero no es duro si se piensa que la culpa de Alemania era grande y era menester poner las cosas en su lugar. Nada se impone a Alemania que esta nación no pueda hacer y que la impida volver a ocupar el puesto que le pertenece de derecho en el mundo por una observación pronta y honorable de estas condiciones”.
Importantes declaraciones de los delegados alemanes
Versalles 28 (10 noche)
Los delegados alemanes Muller y Bell han hecho las siguientes declaraciones: “Firmamos el tratado sin ninguna reserva mental. El pueblo alemán hará lo que esté en su poder para tratar de conformarse a las cláusulas; pero creemos que la “Entente”, en su propio interés, considerará necesario modificar algunos artículos cuando se dé cuenta de la imposibilidad de su ejecución. No creemos que insista la “Entente” en la entrega del ex Kaiser y de los altos oficiales. El Gobierno central no ayudará a ningún ataque al centro de Policía. Alemania hará todos sus esfuerzos para demostrar que es digna de entrar en la Liga de las Naciones”.
con toda la gente de conciencia para luchar por la victoria de la democracia y los derechos humanos en todo el mundo.
Versalles 28 (10 noche)
Los delegados alemanes Muller y Bell han hecho las siguientes declaraciones: “Firmamos el tratado sin ninguna reserva mental. El pueblo alemán hará lo que esté en su poder para tratar de conformarse a las cláusulas; pero creemos que la “Entente”, en su propio interés, considerará necesario modificar algunos artículos cuando se dé cuenta de la imposibilidad de su ejecución. No creemos que insista la “Entente” en la entrega del ex Kaiser y de los altos oficiales. El Gobierno central no ayudará a ningún ataque al centro de Policía. Alemania hará todos sus esfuerzos para demostrar que es digna de entrar en la Liga de las Naciones”.
con toda la gente de conciencia para luchar por la victoria de la democracia y los derechos humanos en todo el mundo.
Estamos contentos de que se hayan unido a nuestro pueblo e hicieran posible que saliéramos de la oscuridad de la celda de la prisión y nos uniéramos al proceso contemporáneo de la renovación del mundo. Les agradecemos muy sinceramente todo lo que han hecho y contamos con que continúen con sus nobles esfuerzos para lograr la liberación del resto de nuestros presos políticos y la emancipación de nuestro pueblo de la prisión más grande que es el apartheid de Sudáfrica.
Que venga ese día ahora. Mantengamos nuestros brazos enlazados juntos para que podamos formar una sólida falange contra el racismo para que llegue ese día ahora. Asegurémonos, por nuestras acciones comunes, de que triunfe la justicia sin demora. Cuando esto haya sucedido, entonces seremos merecedores del saludo: bienaventurados los que procuran la paz.
Gracias por su amable invitación para hablar hoy aquí y gracias por la bienvenida y la atención que han otorgado a nuestro sencillo mensaje.
Gracias por su amable invitación para hablar hoy aquí y gracias por la bienvenida y la atención que han otorgado a nuestro sencillo mensaje.
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